Introducción
Pedro Páramo (1955), de Juan Rulfo, es un libro de apenas 120 páginas, compuesto por una compleja estructura de 69 fragmentos narrativos que se entrelazan y superponen; algunos entre sí, otros no, dejados sin terminar, conformando en conjunto la novela. Este ensayo tiene como objetivo analizar cómo Rulfo utiliza la estructura fragmentada y la polifonía de voces de los muertos para construir una crítica de la tiranía caciquil, transformando el pueblo de Comala en un purgatorio. Además, se explorará la influencia de la literatura estadounidense en este método narrativo. En última instancia, Pedro Páramo no solo se consolida como un precursor del Realismo Mágico, sino como un retrato poético y descarnado de la desolación y el olvido de un pueblo.
Resumen del libro “Pedro Páramo”
La novela relata el viaje de Juan Preciado a Comala, a petición de su madre en su lecho de muerte, para buscar a su padre, Pedro Páramo, y reclamar su parte de la herencia. Toma contacto con una serie de personas que le cuentan la historia del pueblo, mediante voces y recuerdos fragmentados que tienen de sus muertos. Así va descubriendo que su padre era un malhechor que se hizo de las vidas y haciendas de la comarca. A través de historias entrelazadas, Juan descubre la vida tiránica de su padre y su amor obsesivo por Susana San Juan, a cuya muerte su padre se venga del pueblo llevándolo a la desolación y abandono. Comala se convierte en un limbo de almas en pena donde la muerte va cooptando a la vida.
El lector ante el libro
De fácil lectura, se puede leer de corrido, si no preocupa realmente saber lo que está ocurriendo. Empieza con un narrador en primera persona, Juan Preciado, suponemos en principio que es el protagonista:
“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera”. Se encuentra con Abundio “—Hace calor aquí —dije. —Sí, y esto no es nada —me contestó el otro—. Cálmese. Ya lo sentirá más fuerte cuando lleguemos a Comala. Aquello está sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno. Con decirle que muchos de los que allí se mueren, al llegar al infierno regresan por su cobija”… “—No, yo preguntaba por el pueblo, que se ve tan solo, como si estuviera abandonado. Parece que no lo habitara nadie. —No es que lo parezca. Así es. Aquí no vive nadie. —¿Y Pedro Páramo? —Pedro Páramo murió hace muchos años”.
Van apareciendo personajes, Eduviges, amiga de su madre lo esperaba, ¿porque avisó que llegaba? Se sorprende Juan. La lectura nos causa extrañeza, los personajes aparecen nos cuentan una historia rara, ambigua e inconclusa y tal como aparecieron se desvanecen.
Hacemos un alto preguntándonos ¿Qué es lo que realmente está pasando? ¿Estamos en un pueblo fantasma? Instintivamente retrocedemos, encontrando señales a través del diálogo:
“Ahora que si quiere quedarse aquí, ahí se lo haiga; aunque no estaría por demás que le echara una ojeada al pueblo, tal vez encuentre algún vecino viviente… —Busque a doña Eduviges, si es que todavía vive”.
Algunos de los cuentos eran como un retroceso al pasado del niño, la madre, la abuela; Susanita, Pedro, etc.
Hilvanando (como muestra) las narraciones fragmentadas de Eduviges, amiga de Dolores mamá de Juan Preciado:
“—¿Has oído alguna vez el quejido de un muerto?, —me preguntó a mí. —No, doña Eduviges. —Más te vale...”/
/ “… —Iré con usted. Aquí no me han dejado en paz los gritos. ¿No oyó lo que estaba pasando? Como que estaban asesinando a alguien. ¿No acaba usted de oír? —Tal vez sea algún eco que está aquí encerrado. En este cuarto ahorcaron a Toribio Aldrete hace mucho tiempo. Luego condenaron la puerta, hasta que él se secara; para que su cuerpo no encontrara reposo…”/
/“… vino a pedirme salvara a su hermana Eduviges…Pero ella se suicidó. Obró contra la mano de Dios…” / “…—¿Eduviges Dyada? —Ella. —Pobre Eduviges. Debe de andar penando todavía”.
Efectos en el lector
Al terminar de leer Pedro Páramo, queda uno impresionado por su lenguaje sencillo pero eficaz. Da voz al pueblerino (ninguno indígena) con un léxico peculiar, de entonación rítmica casi poética sin pretender que lo sea. Crea imágenes que sobrecogen: Percibir desolación, abandono, aridez. Sentir el calor el viento y la lluvia. Oler la descomposición, la humedad. Advertir el roce de cuerpos yertos, carnes resecas, marchitas. Oír los murmullos, ladrar de perros y el eco de voces que se desvanecen. Rulfo nos dio imágenes y los lectores los adjetivamos en sentimientos encontrados, al seguir al controvertido personaje protagonista Pedro Páramo.
Reseña de Pedro Páramo
Preciado
Por promesa petición postrimera progenitora, Preciado peregrina pos pueblo paradisiaco, predominan plantas, prosperan personas, progresa pueblo. Propósito presentarse padre Pedro Páramo, para pedir parte propiedad por pertenencias parafernales, precedente patrimonio parcelas; paralelamente participación patrimonial por procreación primogénito, paliando postergación paternal.
Pensando primero posponer promesa, pudo parecerle pertinente posteriormente persecución progenitor, pesquisa paterna: Pareciéndole placentero peregrinar pos paisaje, plantíos perfumados, pomares policromos, pintoresco poblado, parentela próspero patriarca.
Pueblo
Panorama poblado parece páramo. Pasado predominaban plantas, pobos, perfumadas petunias. Presente pajonal, puras piedras, pedruscos, peñas peladas. Purgatorio pútrido pulverulento.
Paisana, pobres pobladores
Principio parecieran pobres pobladores prestos proporcionarle parabienes, pura pleitesía por Pedro. Persona parece próvida pitonisa previendo posada, propósito paliar precariedad, permitiéndole pasar pieza-pocilga, posterior patio para pernoctar, pero Preciado, parece percibir presencia pasado persona palizada, padeciendo pesarosa, pereciendo posteriormente.
Pedro Páramo
Padre Pedro, patrón parsimonioso pasa penurias por préstamos pendientes pago, previendo primogénito prescinde pujanza, personalidad, podría posibilitar periclitado propiedad, perjudicando prerrogativas patriarcales. Pero Pedro pasado pésame por padre, prorrumpe presteza para pagar préstamos prostituyéndose, pérfidamente persigue patrones pares, privándolos propiedades, partiéndolas para posteridad previo penoso pataleo; pretextando progreso, permuta principios por prepotencia, preponderando percances polutos, prebendalismos perversos, perdición propietarios perjudicados, para perpetuación potentado.
Paisanos, pobres pobladores
Parlanchines personajes pueblan, pasan, parlamentan perdiéndose posteriormente. Palabras pululan por paredes, por predios, por portales, pero prohibidos propalar penoso periclitar polémica predestinación poluto poblacho. Preciado presiente paradoja, posibilidad patraña personas puedan parecerlo, pero posibles pecadores penantes parecen. Palidece por pesadilla, petrificado por pánico: pueblo-paraje-petrificado-proscenio-panteón, paisanos-penitentes-prisioneros parca. Palpito paralizador, prolongando permanentemente procesión penante, paranormal paralelismo.
Pedro Páramo
Por pena pretendida plugió Pedro Páramo patrón potentado, pretendiendo pasar por Poderoso, penar pueblo, proscribiéndolo pétreo polvo, panteón población pobre penando pecados permanentemente, por participar parranda paralela, pérdida primor, preciosa prenda, pretendida presea, pachanguendo pesar pésame plañideras por pérdida poseída, posible plausible pragmatismo, para procurarse pudorosa privacidad.
Párroco
Presbítero para parroquianos. Papista permisivo proliferación procreación pecaminosa. Paciente, panteonero parroquia. Peca por permitir paganismo, posponer paternóster para preciada Pedro Páramo, pactando proporcionarla por preseas pagadas.
Preciado
Paranoico parapetase palenque propiedad pobres, pero pantomima parifraseada por presencia paleros pecadores, para parloteo postmorten provocando palidecimiento primero, padecimiento posterior. Paramnesia pasajera, perturbación paranoica persecutoria, predestinado perecimiento permanente.
Paisanos, pobres pobladores
Paleada por paleada, palmo por palmo, perforan poza, parduzca penumbra, para profundizar penante Preciado, procurándole póstuma posada panteón, pécora participante palabrerío, penosos penantes, penitentes perpetuos prisión pétrea perpetua.
Pistoleros
Panchistas portando pendón patrio, pelean postulando presidente propio para patria popular. Pedro Páramo provee paladín, presta peonada para parcialidad proselitista prerrevolucionaria, pero provocando pillaje por parte peones palurdos. Populacho: primitivos patrioteros. Pobladas pueblos por pandilla pendencieros pistoleros. Pretendiendo patíbulo patrones parásitos, para prevalecer primacía popular, para peonada predatoria, prebendalista.
Pedro Páramo
Patrón, padrino paternalista, patriarca poblado, procreador permanente prostituyendo parturientas, por propio peculio, pavoneando progenituras pecaminosas, poligamia parecida permitida poliginia, prohijando prole. Produciendo pauperismo pobladores pordioseros. Pasmado pereció patético por parricidio, procurado por pérfido procreado, provocado por penurias pobreza. Palo por palo. Pasividad petrificada. Polvo pedregal.
Propuesta
(Pasado, presente, previsión) + (Pretérito pluscuamperfecto, premonición, presente) + (presente, posteridad, pretérito perfecto)= Propuesta paradigmática, perspectiva primigenia para palestra, permite paracronismo, pleno patrimonio propositivo. Parábasis.
(¿Polifonía? – ¿perorata? – ¿prosaica? ) = 0
Parangonación propuestas pensamientos, permite premiarla por personalizada primicia. Paréntesis propositivo, pedagogía prosa. Preclaro-preceptor-profundo-preciosista-precoz-, por preconcebir prosa, precursor propagación propositiva.
Postulación
Permítame parrafada, perorata para promocionar propuesta, preclaro parlamento probo. Progreso progre.
Puntualización
Perdón por presente pleonasmo pletórico p’s por permitida polisemia
p.p.p.p.p.p
Fuente de inspiración
La base de la composición estructural de Pedro Paramo de Juan Rulfo, está basada en la obra de Lee Masters Edgar, Kansas EEUU, 1868-1950, poeta y dramaturgo que en 1915 escribió “Antología del río cuchara; La rebelión de los muertos.” Que según la contratapa del libro… traza con lenguaje sencillo una radiografía de la América profunda, atacando sobre todo su aldeanismo, su estrechez de miras y su puritana hipocresía moral.
Este autor escribe los epitafios de cada uno de los enterrados en el cementerio, donde casi todos son desventurados. Aquí pasa algo, hay una pluralidad de voces de la miseria humana, murmullos de fantasmas, almas, espíritus que brotan ¿de la tumba? No. ¿Entonces de dónde? De algún lugar donde están los muertos.
En el prólogo de Antología del río cuchara de la reedición de 2014, Rafael Antonio Guerra escribe:
“Edgar Lee Masters “inventa” un pueblo que reúne y expresa las características de muchos centros poblados del medio oeste norteamericano… así como la idiosincrasia de sus habitantes… Lee Masters antecede a renombrados escritores del siglo XX, que varios años más tarde repetirán la misma receta. Valga para todos estos tres ejemplos: William Faulkner con su Yoknapatawpha (Sartoris, 1929); Juan Rulfo y su Comala (Pedro Páramo, 1955) y finalmente Gabriel García Márquez con Macondo (Cien años de soledad, 1967). En el caso de Juan Rulfo hay que agregar que el escritor mexicano también utilizó a los muertos para echar sus cuentos”.
Dos poemas de muestra de su libro
Amanda Barker
Henry me hizo un hijo
sabiendo que yo no podría engendrar una vida
sin perder la mía.
Así que bien joven crucé el portal del polvo.
Viajero, se cree en el pueblo en que viví
que Henry me amó con amor de esposo,
pero yo proclamo desde el polvo
que me mató para satisfacer su odio.
Chase Henry
En vida fui el borracho del pueblo;
cuando morí, el cura no me quiso enterrar
en suelo santificado.
Eso me deparó buena fortuna,
porque los protestantes compraron este lote
y enterraron aquí mi cuerpo,
junto a la tumba de Nicholas el banquero,
y su esposa Priscilla.
Tomad nota, almas prudentes y piadosas,
de las vías encontradas de la vida,
que a quien vivió en deshonra,
de muerto le brindan honores.
La base de la composición estructural de Pedro Páramo reside en el precedente poético de Edgar Lee Masters (1868-1950), quien concibió la idea de escribir los epitafios de cada uno de los enterrados, permitiendo que los muertos confesaran sus verdades y miserias. Este concepto de polifonía de voces póstumas que narran la historia no contada de un pueblo se convierte en el modelo narrativo que influiría en los grandes autores del siglo XX. Esta técnica fue expandida por autores clave en una notable línea de tiempo literaria:
William Faulkner en Yoknapatawpha (1929) tomó el concepto de la aldea cerrada y lo elevó a una epopeya regional. En el condado ficticio de Yoknapatawpha, creó un microcosmos moral donde explora la decadencia social del Sur de Estados Unidos. Al igual que Masters, Faulkner emplea la fragmentación y la multiplicidad de narradores para construir la verdad, mostrando cómo la historia se revela a través de la memoria sesgada y atormentada.
Juan Rulfo y Comala (1955): Rulfo adapta este modelo de la memoria colectiva al contexto mexicano. La fragmentación de la novela obliga al lector a reconstruir la verdad de la tiranía y la desolación. Rulfo dota a Comala de los «murmullos de fantasmas», consolidando su pueblo como un purgatorio donde el pasado impide el descanso de los muertos.
Gabriel García Márquez y Macondo (1967): La influencia de Master y sobre todo de Rulfo en García Márquez es crucial. El Gabo adopta la estructura del pueblo condenado para crear Macondo, un espacio donde el tiempo es cíclico y la fatalidad es inherente. Lo que Rulfo logra al llenar Comala de murmullos, García Márquez lo expande al Realismo Mágico, donde la línea entre la vida y la muerte se anula por completo. Los muertos no solo existen, sino que conviven y dialogan con los vivos, consolidando la idea de que la historia y la memoria familiar son presencias físicas.
El Legado de la Fatalidad: Masters y Rulfo dotan a sus pueblos de una fatalidad inescapable. García Márquez lleva esto al extremo en Macondo: toda la historia del pueblo y de la familia Buendía está marcada por la profecía, la soledad y la repetición cíclica. Esta sensación de un destino preescrito, de un final ya contado y al que todos los personajes están condenados, es una sofisticación del concepto de las vidas frustradas y terminadas que confesaban los muertos del río Cuchara. García Márquez reconoció la influencia de Rulfo en su uso de la polifonía. En Cien años de soledad, la aldea de Macondo funciona como un espacio donde la línea entre la vida y la muerte se anula por completo. Los muertos, a diferencia de los murmullos de Comala, tienen ciudadanía plena.
Conclusión
La maestría de Pedro Páramo reside en su audaz combinación de influencias y técnicas. La utilización de narradores múltiples y voces fantasmales debe su raíz a la Antología del río Cuchara de Edgar Lee Masters. Al implementar esta polifonía sobre la realidad mexicana, Rulfo logró una obra paradigmática que establece un antes y un después en la narrativa. La historia de la búsqueda de Juan Preciado y la crónica del tirano Pedro Páramo se entrelazan para denunciar el poder destructivo del caciquismo y la manera en que el olvido y el resentimiento consumen a un pueblo. Por esta singularidad en su estilo y su profunda influencia en el Boom Latinoamericano, que proporcionó la clave para el desarrollo del Realismo Mágico, Pedro Páramo se reafirma como una pieza inigualable, un testamento literario sobre cómo la vida y la muerte coexisten en el páramo de la memoria.
Independientemente de su fuente de inspiración cada uno de los autores mencionados Faulkner, Gabriel García Márquez y Juan Rulfo, escriben sus obras con un estilo propio que convierten a los dos primeros en premios Nobeles de Literatura y a Juan Rulfo como uno de los autores más singulares en su tipo de narración en Latinoamérica, cuyo estilo influenció en los autores del Boom latinoamericano y en el Realismo Mágico que fue una de sus principales características.
Si de algo tengo envidia es de no haber escrito Pedro Páramo, cuya lectura a través del tiempo me sigue causando la misma admiración que sentí cuando la leí por primera vez, pero con el triste convencimiento que pese a los años nunca podré igualar ese tipo de escritura.

El análisis meticuloso de Pedro Páramo, me invita a querer leer y releer, para sentir lo que quiere transmitir Nelson Guzmán acerca de esta obra.Llama la atención la descripción de personajes y lugares de forma muy original.
Teresa Atristain, espero que hayas vuelto a releer: Juan Rulfo en el Páramo de Pedro y que me des tus nuevos comentarios de la relectura, muchas gracias
Aliteración aplicada artículo, aparece atractivo.
Amplia ambientación apropiada, acuerdos asociados atemporales aldea.
Muchas gracias, Carola Nagel Anaya, por tu comentario de la Reseña de Pedro Páramo, usando también una aliteración no tradicional en los ejemplos de uso de la figura retórica. Tu atenta lectura es un premio al esfuerzo de escritura.
Nelson tu resumen y comentario sobre la novela es muy minucioso e interesante. Como buen escritor te has tomado el trabajo de hacer un análisis completo ¡felicidades! A mi también me ha gustado mucho la novela. Solo me gustaría añadir que todos deberíamos leer esta obra maestra. Es corta, pero muy poderosa. Un pueblo habitado por memorias y penumbras. Un joven que va en busca de su padre. Una ambientación extraordinaria, donde se siente la soledad, la tierra seca, el hambre, el silencio y la muerte. Muy bien lograda. Un terrateniente que controla todo el pueblo. Un relato sobre la injusticia social y el abandono de las autoridades. Tiene un mensaje social muy fuerte. Me encantaría poder escribir como Juan Rulfo.
Vicky, gracias por el comentario. Sí, traté de ver hacia atrás de Pedro Páramo, ahora el reto es ver los efectos que ha causado esta novela en los escritores posteriores a su legado. Es una novela imperdible, que por suerte es más leída hoy que en su época.