
Me tomó más de un año acabarlo.
No fue nada fácil.
Le puse el verde de la esperanza y se desparramó la aridez sobre la estoicidad de la flora subsumida. Coloqué el dulce naranja de la vida y surgió el sonido lacerante de los animales en huida, empujados al abismo por las rugientes ciudades en crecida. Fue el turno del amarillo -expresión de la luz y libertad-, invadido rápidamente por tétricos tonos opacos dominantes, cegados por el egoísmo y ambiciones de poder. Mi alternativa fue el azul del cielo, mas también fue ensombrecido por nubarrones negros de conciencias atormentadas. Rojo, entonces, de amor y de pasión, y se extendió una mancha de celos y traición. Ataqué con el plata de tecnología visionaria y me contestó con la sumisión y falta de discernimiento. Sólo quedaba el blanco de la pureza como último recurso y se difuminó, perdido en la oscurana del futuro incierto.
Lo colgué en exposición. La sala se fue llenando de observadores. Llegó pronto el crítico Illuminato, abriéndose paso entre la muchedumbre compacta. Observó de cerca el detalle, se alejó para verlo en perspectiva. Colocó su mano bajo el mentón con el índice hacia arriba, levantó las cejas.
Dióse vuelta recorriéndonos con su mirada.
Habló, habló y habló.
Lo escuché asombrado, luego estupefacto.
Me había olvidado de la Fe.
Miré de reojo al público atónito.
Retornamos cabizbajos…
Meditando sus palabras………………………………………………………………………………………..
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Nos suicidamos en masa.

Un reflejo de una realidad que no la queremos ver,
Ramiro, es una realidad que no solo no la queremos ver en unos casos, en otros no la podemos ver por nuestras propias limitaciones, que creo que es peor, Unos negligentes otros ignotos
Existen muchos «expertos» pero que no pusieron ni la tela para pintar, y su oficio es criticón.
En eso tienes razón, Apolinar, el Gabo no creía en los críticos, decía que por su incapacidad de crear algo se dedicaban a la crítica
Nelson, tu capacidad de escribir y describir es asombrosa para sintetizar la angustia sistémica, logras que nosotros los lectores, podamos sentir que el cuadro no está en la pared, sino que el cuadro es el mundo mismo, y nosotros somos los pigmentos que se están desvaneciendo… desde mi perspectiva Ingenieril… entiendo como que el mensaje central de la obra es una autopsia de la civilización moderna, desde varios ángulos o colores, no es solo un cuadro que sale mal, en realidad es el registro de cómo cada pilar del espíritu humano (esperanza, vida, libertad, amor, tecnología) es sistemáticamente degradado por fuerzas externas, como la urbanización voraz, el egoísmo político y la falta de criterio social…Gracias por compartir y hacernos sentir y ver la vida desde otras perspectivas, abres nuestros pensamientos a otra realidad…
Ing. Marco Sequeiros, me ha dejado deslumbrado su capacidad de análisis de este cuento corto: Distopía. Ni yo podría explicarlo mejor. Lo que has sentido al mirar un cuadro (que pictóricamente no existe), pero está la imagen representada por las palabras. Tu perspectiva de ingeniero es totalmente acertada y me sorprende tu concepto de: Autopsia de la civilización moderna, que puede quedar como un subtítulo de Distopía. Me alegra que mi escrito haya producido, en ti como lector, emociones y nuevas perspectivas de interpretar la realidad. Te quedo muy agradecido por tu opinión